3 FILTROS PARA ACABAR CON RUMORES Y MENTIRAS

14.12.2020

Lo extraño no es que hoy en día se expandan los rumores y mentiras, es algo que pasa y seguirá pasando a menos que cada uno se esmere por atajarlos.

Siempre he dicho que hay pocas personas malas, pero la gente buena, tenemos la obligación de intentar que éstas tengan el mínimo impacto posible.

Y cómo lo podemos conseguir ?

Muy fácil, cuando pase malo, no mires hacia otro lado y actúa.
Respecto a los rumores no ayudes a propagarlos, páralos aplicando los 3 filtros de Sócrates.

Sócrates los utilizó con uno de sus discípulos cuando éste vino a contarle algo malo de otra persona. Os dejo la historia (www.danielcolombo.com):

Cuenta la historia que Sócrates tuvo la visita de uno de sus discípulos, que venía a contarle algo que había escuchado sobre un amigo suyo:

- Maestro ¿Sabes lo que escuché acerca de un amigo tuyo?

Sócrates le miró y respondió:

- Espera un momento, antes de decirme aquello que vienes a contarme, quisiera aplicarle un triple filtro a esa información.

- ¿Un triple filtro? -inquirió, extrañado, su conocido.

- Exacto. Antes de que hables sobre mi amigo será buena idea dedicar unos minutos a filtrar lo que me vas a decir.

Y prosiguió:
1) El filtro de la verdad

- El primero de los tres filtros, es el filtro de la verdad. Dime ¿Estás absolutamente seguro de que aquello que me vas a decir de mi amigo es verdad?

- No. -Dijo el hombre- En realidad solo lo escuché...

- Bien, entonces, realmente no sabes si lo que me vienes a decir es cierto, o no.

2) El filtro de la bondad

- El segundo filtro es el filtro de la bondad. Dime ¿Es algo bueno eso que vienes a decirme de mi amigo?

- No, por el contrario...

- Entonces -añadió Sócrates- tú vienes a decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto. Veamos si lo que vienes a decirme pasa el tercer y último filtro.

3) El filtro de la utilidad

- Este último filtro es el filtro de la utilidad. Dime ¿Es útil para mí eso que vienes a contarme de mi amigo?
- No, realmente no

- Bien -concluyó Sócrates- Si lo que vienes a decirme no sabes si es cierto, no es bueno y no me es útil ¿Para qué decírmelo?